CATEQUESIS Nº 9

                            POR FIN EN LA TIERRA PROMETIDA

PRIMERO QUE NADA

- Ambientación

- Acogida

- Oración:

Dios de bondad y de misericordia, nos ponemos una vez más en tu presencia. Te presentamos esta reunión y te pedimos que derrames tu Espíritu Santo sobre nosotros para que comprendamos el mensaje que nos quieres dar al conocer esta parte de la historia de tu pueblo cuando entró a tomar posesión de la Tierra Prometida.

Mucho tenía que dolerte la infidelidad de tus hijos. A pesar de todo lo que hiciste por ellos, de liberarlos de la esclavitud y de conducirlos a través del desierto hasta su nueva tierra, tuviste que aguantar y tolerar su ingratitud.

Así pasa también con nosotros; somos infieles e ingratos. Pero, como no abandonaste a tus hijos, tampoco nos dejes a nosotros solos. Suscita siempre en tu Iglesia hombres y mujeres buenos que, como los profetas, jueces y reyes, nos hablen de Ti y nos conduzcan por los caminos de la verdad. Amén.

 

Y, ¿COMO ESTUVO LA SEMANA?

- Compartimos lo que ha sido la semana para nosotros

- Revisamos el compromiso, dando gracias a Dios si lo cumplimos bien y pidiendo perdón por haber fallado.

 

EL TEMA DE HOY

Vamos a seguir conociendo la historia de este pueblo que fue escogido por Dios para iniciar con él la salvación de todos los pueblos y de todos los hombres y mujeres de la tierra. Pero, primero que nada, hagamos un poco de memoria y recordemos algo de lo que dijimos en el tema anterior. ¿Quien recuerda las ideas principales de las que hablamos en nuestra reunión?...

Vimos en el tema pasado las dificultades que el pueblo de Israel pasó en el desierto. Vimos también su infidelidad a Dios y cómo Dios, como Padre bueno, en ningún momento abandonó a sus hijos.

Hoy vamos a ver al pueblo ya instalado en la Tierra Prometida, vamos a conocer a personajes como Josué, los jueces y al rey David, que dio grandeza a este pueblo hasta convertirlo en un poderoso reino.

IDEAS CENTRALES

Seguro que de los personajes de los que hoy vamos a hablar muchos de nosotros sabemos algo. Veamos.

- ¿Alguien sabe quien fue Josué?...

- Sabemos que fue el que sucedió a Moisés al frente del pueblo y el que entró con él en la Tierra Prometida. Fue este hombre el que organizó al pueblo de Israel en su nuevo territorio. Sería bueno que durante la semana nos leyéramos el libro de  Josué para que conocer esta parte de la historia.


- En el libro de los Jueces, 2, 11, se nos muestra la infidelidad del pueblo para con Dios y la desobediencia a sus mandamientos. Como consecuencia de esa desobediencia el pueblo entraba en guerras constantemente con sus vecinos porque se dividían entre sí y se hacían débiles. Entonces los vecinos saqueaban sus propiedades y los maltrataban.

- Eso también pasa hoy de alguna manera. Cuando los hombres nos alejamos de Dios nos enfrentamos unos a otros y entonces nos vienen las dificultades y los problemas en nuestra vida diaria. Hablemos de esto ahora. ¿En qué se nota que cuando los hombres nos alejamos de Dios nos vienen muchos problemas y dificultades y sufrimos muchos males?...

- Tal vez alguien de nosotros tenga alguna experiencia personal al respecto. Por ejemplo, ¿a nadie le ha ocurrido sentirse mal por algo y alejarse de Dios como resultado del desánimo?... ¿Nos lo puede contar?...

- Pero Dios no abandonó a su pueblo, como hemos visto en la lectura del libro de los Jueces. Cuando el pueblo estaba alejado de Dios, aparecían los jueces, que eran hombres fieles a Dios que asumían la tarea de liberar y ayudar al pueblo a regresar a Dios y lo devolvían a su territorio.

- Hoy, ¿quienes consideramos nosotros que desarrollarían este papel que en aquellos tiempos desempeñaban los jueces?...

- El último de los jueces fue Samuel. ¿Alguien sabe algo de este personaje?

- Al pueblo de Israel le pasaba lo que a todos, que se dejaba llevar de lo que veían a su alrededor y lo que otros tenían él también lo quería. Como veían que otros pueblo tenían reyes que los gobernaban, también ellos pidieron a Samuel que les concediera un rey, en vez de ser gobernados por un juez.

- Samuel advirtió al pueblo de este nuevo peligro y se esforzó por hacerle ver que no necesitaba rey porque ya tenían a Dios; pero el pueblo seguía insistiendo en que quería un rey.

- Y así fue que apareció Saul. ¿Alguien sabe quien era este personaje resumiendo brevemente su historia?...

- Saul no fue un rey bueno; era ambicioso y egoísta, quería el poder para sí mismo y no utilizaba ese poder que Dios le había dado como un servicio al pueblo.

- ¿A quien se parece Saul hoy?...

- Por eso Saul tuvo que ser sustituido por otro rey. ¿Cómo se llamaba el rey que sustituyó a Saul?...

- Vamos entre todos a recomponer la historia de este rey David....

- David fue un rey bueno. Se fajó por su pueblo, venció a los enemigos que se presentaban, principalmente los filisteos, y reinó por muchos años. Su poder y su largo reinado fueron como un premio por su fidelidad a Dios.

- Era amigo de Dios, un amigo tan cercano que oraba con frecuencia y se comunicaba con El. Oraba a Dios para darle gracias, bendecirlo, pedirle perdón. Esas oraciones están conteni­das en el libro de los salmos. De los 150 salmos que hay en la Biblia, 73 se cree que los escribió David. De la misma manera que al pueblo cuando, por el pecado se alejaba de Dios, le venían encima muchas calamidades, cuando se mantenía fiel a Dios las cosas le marchaban bien y no tenía aquellos proble­mas.

- ¿Qué enseñanzas para nuestra vida de comunidad podemos sacar de esto que aconteció con el pueblo de Israel mientras David fue su rey?...


- De todas las maneras, aunque David fue un rey bueno, que agradó a Dios y gobernó con justicia a su pueblo, también tuvo sus flaquezas y cometió sus errores. ¿Alguien sabe cuál fue el pecado del rey David y qué fue lo que ocurrió?...

- El adulterio de David fue perdonado por Dios porque el rey dio muestras de arrepentimiento.

- ¿Esto pasa mucho esto entre nosotros hoy?...

- Por ser rey David no tenía derecho a cometer ese pecado, no tenía derecho a hacer suya la mujer de otro hombre por muy súbdito suyo que fuera. Muchos dicen entre nosotros que, como los dominicanos somos de sangre caliente, hay que ser tolerantes con lo del adulterio. Eso no es así, el adulterio es un pecado, y un pecado grave, ofende a Dios y a los hombres y el que lo comete se ofende así mismo también porque está manchando su propia dignidad de hijo de Dios.

QUE NO SE NOS OLVIDE

- ¿Quienes fueron los jueces?

- ¿Qué son los salmos

- ¿Cuáles son las principales diferencias entre el rey Saul y el rey David?

- ¿De lo acontecido con David qué enseñanzas sacamos nosotros para aplicar a nuestra vida personal como cristianos?

NOS COMPROMETEMOS

Seguramente que estamos acostumbrados a rezar algunas oraciones que nos nacen del corazón cuando queremos comunicarnos con Dios nuestro Padre. Como hoy nos hemos referido a los salmos, ¿qué les parece si nos comprometemos a rezar todos los días dos salmos de los que aparecen en la Biblia?. Para que sean oración de verdad necesitaremos recitarlos muy despacio y pensado en las cosas que estamos leyendo.

HASTA LA PROXIMA

- Evaluamos la reunión y el tema.

- Damos los avisos comuniatrios y parroquiales.

- Cantamos y oramos.